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  • María Gómez

No te enojes

Lo sé, es lo primero que pensé yo cuando leí por primera vez los cinco principios de Reiki. Que no me enoje? Y cómo lo hago? De hecho, hoy día como Maestra en mis cursos cambio un poco el titulo del primer principio, aunque probablemente no debería hacerlo, pero pensé, si después de ser Maestra de Reiki, todavía me enojo, cómo voy a pedirle a mis alumnos que no lo hagan? Sí, efectivamente, aunque llevo practicando Reiki más de 10 años todavía hay momentos en los que mi Ego me domina. Lo importante es reconocer cuándo esto está sucediendo y parar! Entonces te propongo, Sólo por hoy, no sostengas ese enojo! Tu primer impulso cuando sucede algo que no te gusta es enojarte, y eso, a menos que estés iluminado, es muy difícil de evitar. Sin embargo cuando uno se está trabajando a diario para ser consciente, poco a poco te das cuenta antes de lo que está pasando en tu mente. Y digo tu mente, porque el enojo está creado desde ahí. Es esa voz que te va boicoteando durante el día y va inventando un sinfín de motivos y películas (que ni siquiera están pasando en realidad) para aumentar tu enojo. Pues bien, hoy te digo que tú eres el único o la única responsable de tu vida, de tus sentimientos. Así es, tú eres la única persona capaz de decidir cómo quiere sentirse en cada momento. La intención de Reiki, es vivir en el presente el máximo tiempo posible. El presente, como su nombre indica, es un regalo. En el presente no hay enojo, no hay preocupación, porque no está pasando nada, nada más que tu respiración, nada más que tu paz interior. Si sigues enojado después de un acto, estás viviendo en el pasado. Eso ya no es estar en el presente. Así que suéltalo! No vivas en una situación que ya no está pasando, porque voy a decirte algo importante: quien sufre con el enojo no es nadie más que tú! Estar enojado es cómo tomar veneno y esperar a que muera el otro. Así de fuerte es. La rabia, el odio, es un veneno que va deteriorando tu cuerpo físico. Debilitando también tu aura y anclando tu estado de ánimo en el más hondo de los pozos. Entonces, merece la pena sostener el enojo? Estás dispuesto a pagar las consecuencias? Así, con esta breve reflexión te propongo. Sólo por hoy no te enojes, o al menos, no sostengas ese enojo. Date cuenta de que estás enojado, revisa qué sucedió para enojarte, pon remedio a eso y suéltalo y disfruta de este maravilloso regalo que es el presente.


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